We could be heroes just for one day.

jueves, 30 de enero de 2014

Que la poesía pague los destrozos

Parece que la mañana se resiste a amanecer,casi como mis sentidos, que se quieren esconder en cualquier rincón de mi mente; Son como las expectativas estimadas a la vida plena que me prometo cada noche, como las promesas en un trago de café, como las salvaciones que nunca llegan... 
Al final, por mucho que te escondas, no hay escondite mejor que la realidad quien no se para a buscarte, mucho antes de que se te ocurra volverte invisible, te encuentra. Así se van construyendo mis días:

Echándote de menos,
escondiéndome del tiempo, 
buscando un invierno con sol, 
siendo descubierta por los aromas fáciles 
y las risas prisioneras.


"Yo tuve un reino y lo llame hogar"

jueves, 16 de enero de 2014

Domingo astromántico

¿Nunca os habéis parado a pensar si realmente sois la persona que queréis ser?; ¿si en realidad no se queda atrapada cada mañana justo donde la posáis cada noche?

Suena el despertador. Mis sueños se quedan entre las sábanas. Buscan alguna salida para volverse reales. Buscan fisuras. Buscan valor que se despieza con el paso del día, con el peso de las horas, con la cruda realidad. Somos seres llenos de miedo, ligados a la ley de Murphy sin remedios posibles a no caer por el lado bueno de la tostada. Nos pasamos la vida buscando las cosquillas a otras personas cuando aquellas por quien acabamos muriendo no nos dejan ni enredarnos en sus costillas; ni siquiera piensan en nosotros; ni siquiera entramos en su vida mecanizada y competitiva. 

Menos mal que a veces existen brotes de esperanza, zarzas llenas de flores o primaveras efímeras que nos hacen creer en la irrealidad de que las personas somos humanos antes que otra cosa; que hacer la vida más sencilla a alguien es una virtud con la que nacemos y aunque el dolor es necesario, ya que nos hace saber que estamos vivos, podría reducirse a la simpleza de percatarnos que respiramos...




Quiero coger toda esa fuerza que se queda esperando en mi almohada y emplearla para completarme en vez de para soportar el peso del mundo en mi garganta como si fuera un nudo que ahoga cada vez más; dejar de reprimirme; empezar a pensar que el eco de mi risa es gratificante; que no todos van a acompasar mi mal humor; que a veces ser tan vulnerable hace que el sol se reduzca a cenizas y solo quede la opción de huir cuando ni siquiera es una solución.
Quiero encontrar mi dirección.