We could be heroes just for one day.

martes, 22 de octubre de 2013

te vas y se va contigo abril

Ojalá fueras mi razón de ser y mi camino

Me quiebro como lo glaciares cuando llega el calor. La diferencia es que yo lo hago por el frio que recubre mis sentimientos. Es complicado aprender  lecciones que tú misma no enseñarías. Es preferible ser una ilusa y creer siempre que el destino depara un capitulo siguiente al anterior, domingos astrománticos y despedidas llenas de valor.

Valor para no romperse entre las semanas de distancia, para ser capaz de hacer una cuenta atrás en cada estación del año para reencontrarse. Pero, si de lo contrario no eres capaz de ver que, aunque parezcan mundos lejanos los destinos de cada uno, el cielo que nos envuelve es el mismo, no eres quien para decir que las despedidas duelen, lo que duelen son las huidas. Ojalá pudiera huir de envejecer mi desamor y repetir muchas despedidas, por saber que quedan muchos ‘nos vemos pronto’, y no verte correr en dirección contraria a mis pupilas. Hablando entre dientes, te echan de menos. Ellas y todo mi universo. 

jueves, 3 de octubre de 2013

Casi invencibles

He convertido mi prosa en el descarrilamiento de mis sentidos. Pierdo el tacto si no ardo al tocarte; el gusto cuando tu dulzura se vuelve amarga; la vista si no alcanzo a ver la estela de tu luz; el olfato con la lejanía de tu esencia; el oído sin susurros tempranos…

Estoy en manos del azar, mis riquezas vienen y van. Lo único bueno de ello es que todavía no se han ido y sigo entre tus dientes cuando sonríes; en tus talones cuando bailas; en tu corazón cuando sientes aunque estoy guardando los trocitos de él que olvidas mascar ya que dicen que hay que poseer siempre algo para sorprender. Hay ruletas en las que no se debe apostar todo, aunque creamos que podemos manejar nuestro destino e inventar nuestra suerte poniéndonos, en las que pensamos que son las mejores, en tus manos.

No quiero perderNOS en cada equinocio de otoño y reinventarNOS en cada uno de primavera por acción del frío helador de sentirse lejos. Ni que resulte que nuestros números cardinales no nos hagan acertar. Convertirte en el falso postor que cree en las cifras pares pero a la vez crea escudos anti-vida y se suelta de mis costillas no te hará vivir otra vida. Por mucho que se cambie de aire y compañía, hay olores que nos hacen recordar quienes somos inevitablemente.
Vuela todo lo lejos que quieras, que aunque sigas dándome más y más razones para dejar de sostener tu vuelo, seguiré siendo tus alas…


Dejas mis días patas arriba y mi corazón de capa caída.