We could be heroes just for one day.

viernes, 2 de agosto de 2013

+ Deja de buscarte porque me encontrarás.

¿Qué sienten las mariposas que habitan dentro de nuestro estómago? Quienes nos hacen creernos enfermos y esclavos del amor.  ¿Te has dado cuenta que parecemos peones vulnerables e indefensos, cuando nuestras estelas se difunden  entre nuestro espacio, cuando estas se funden en calor para crearnos y comprimirnos atrayéndonos hacia el otro en los inviernos? Yo quizá lo haya hecho por sentir el invierno más frío sin tu voz o el verano más cálido con tu cafeína y mi vicio al café. Te confesaré que a veces imagino sobre él nuestra historia:
El calor se va evaporando pero siempre acaba quedando en el centro un poco para calentar los huesos y el sabor a nuevo, a puro, a la esencia como si tratara de la estructura de la tierra. 
Ese calor es el que me hace ver cada mañana el vaso lleno. No tengo fuerzas para rendirme. No somos un whisky barato que ni arde ni deja arder, ni tampoco un ‘Dalmore’ que hierve hasta la sangre. Somos el climax dentro de un clímax:
 Si tú das poco, yo te completo; si yo me quedo corta, tú te alargas.
Claro está que no deja de existir Murphy pero también he de decirte que existimos personas como nosotros y los millones de mariposas queriendo habitar cada rincón, cada ser, cada manía y cada miedo.  Quizá creamos que hay cosas que solo son capaces de llegar a nosotros una vez, quizá no hemos dejado de tenerlas y creemos que las hemos perdido sin motivos. Pero no. Siguen más penetrantes que nunca; Quizá esas millones de mariposas se estén desbocando como la primavera por verte ‘vivir’, amor.

 

Quizá deba confesarte que estoy enferma de ti.

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