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martes, 7 de febrero de 2012

...cómo se cocina un beso( por Madame Bechamel)

Para cocinar un beso hace falta una cocina alegre, que huela a limpio, cantar un poco.
Que tenga los muebles más o menos ordenados para que así quepan más sorpresas y desorden, y cajones secretos que contengan tipos distintos de amor, de mil sabores, además de frascos, especias orientales, pucheros y cucharas. 
¡Ah!, y las ventanas abiertas: algo de aire o mirar un trozo de cielo favorecen la sensación de libertad.
Escuchad las satenes mientras fríen, tenedores y cuchillos que se ríen haciendo esgrima en los morteros, ollas exprés que silban fuerte cuando el beso ya está listo para ser dado o recibido:
 -¡QUE APROVECHE!- Gritan a besucones y besuqueados
-¡SALUD!- Brindan copas y vasos
Los besos deben ser preferiblemente sinceros y de temporada, que potencien el sabor y la textura del afecto. Y para que no quede un beso crudo, Bechamel pide paciencia pues todo a fuego lento gana en sabor y aroma.
Se recomienda un sorbete de limón para digerir los empachos que provoca lo cursi y rebozado. Y para engñar al estómago cuando hay hambre, se permite picotear de la memoria los besos que alguna vez fueron y de la imaginación los besos que serán (o tal vez no).





                                      Roger Olmos, David Aceituno

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